martes, 16 de octubre de 2018

Reseña de "Saga" de Brian K. Vaughan y Fiona Staples

“Familia
Implica amor, rencor, amistad, rencillas, confianza o traición. Sea cual sea el sentimiento que aflore en toda familia, nadie puede hablar mal de la tuya. Y una cosa queda clara: la lucha por formar una familia no se puede comparar a nada que se haya visto antes, por muchos obstáculos que se pongan en el camino. Aunque uno de esos obstáculos sea una guerra galáctica sin fin en uno de los mundos más ricos que la ciencia ficción ha provisto.
En Saga seguimos la historia de Alana y Marko, una pareja que encuentra el amor entre el caos de la guerra y forma una familia con el nacimiento de su hija. Su objetivo: dejar todo atrás, arriesgando todo lo que tienen en su vida para traer una nueva a este peligroso y antiguo universo. Así empieza una de las odiseas más memorables del noveno arte.”
Saga es el producto de dos momentos concretos en la vida de su creador, el guionista Brian K. Vaughan (Y, el último hombre, Runaways): una historia fantástica que empezó a gestar en su niñez y el nacimiento de su segunda hija varios años después. Según el autor, este segundo acontecimiento fue el detonante en la decisión de llevarla por fin a cabo, de manera que la base de la historia se basa en su propia familia, la historia de Romeo y Julieta, al menos en su arranque, con una mezcla de mitología, fantasía, cultura pop y ciencia-ficción.

Alana y Marko son individuos de dos razas alienígenas diferentes enfrentadas en una guerra que ya nadie recuerda ni cuando comenzó, pero que se ha extendido por toda la galaxia, arrastrando a otros planetas a un conflicto en el que no hay neutralidad. Pero ellos se enamoran y acaban desertando para poder casarse y estar juntos. Cuando las autoridades de ambos planetas se enteran de que han llegado a concebir un bebé comienzan una persecución de la familia para hacerla desaparecer, ya que el echo podría dar pie a futuras relaciones entre ambas especies y deserciones, pudiendo poner fin la animosidad entre ambos bandos y quizá los intereses frutos del eterno conflicto. Sin embargo, a lo largo de los números, iremos descubriendo que ese romance que surge entre los protagonistas es fruto del plan de un escritor, oculto en una simple novela rosa. Y esta comienza a pasar de mano en mano.
Estoy más de acuerdo con el concepto que daba J.R.R. Tolkien sobre la fantasía que el que dio el teórico literario Tzvetan Todorov: fantasía es todo cuento en el que la magia es real, existe, independientemente de que algunos personajes que desfilan por la obra la comprendan y no la vean como tal. Así, en “El Señor de los Anillos”, los hobbits ven como magia ciertas habilidades de los Elfos, mientras que para estos son cosas totalmente cotidianas. Igualmente, para la “gente grande” se consideraba magia la habilidad de los hobbits de no ser vistos ni oídos cuando se lo proponían. Lo mismo ocurre en Saga.
La raza habitante de la luna Guirnalda controla lo que para otras razas alienígenas es claramente magia, pero para ellos es una combinación de conocimientos, fórmulas y algún que otro ingrediente. Pero esta magia es real. Está presente en el universo de la historia y tiene efectos. Por ejemplo, la nave-árbol que al comienzo de la serie sirve a Alana, Marko y Hazel como vehículo y casa, pero que es un ente viviente más.  Y unida a esta ambientación de cuentos de hadas también nos encontraremos con naves espaciales, alta tecnología e incluso un reino robot.
Marko y Alana, los "Romeo y Julieta" de esta serie
La historia, que arranca en un in media res, el momento de alumbramiento de Hazel, está narrada en primera persona por este personaje. Ella es la cronista de la historia de su familia, por lo que el título de la serie hace referencia a la saga familiar. Y esto, unido al comentario del propio Vaughan que dijo que quería que esta serie fuera más larga que Y, el último hombre y Ex Machina juntas, hace pensar que aún quedará mucha historia por contar.
Hace tiempo que el cómic norteamericano dejó de gustarme, y es por una razón: independientemente de la editorial o de la originalidad, desde cierta época en adelante casi todos comparten iguales “clichés”. A veces, la sensación que me da es la de ver una mezcla de videojuego con peli de acción. Aunque en el caso de Saga este aspecto no es tan flagrante como en otras series, todo hay que decirlo.
La serie está también inspirada en la obra de Edgard Morgan Foster “Aspectos de la novela”. Vaughan nos quiere presentar a unos personajes “tridimensionales y orgánicos” en vez de “bidimensionales y estereotipados”, es decir, no quiere unos personajes planos. Pero pienso que ahí está la cuestión del cómic useño en general: la obsesión de sus autores y también de los editores porque sus personajes no consigan conmovernos o maravillarnos. Pienso que si la historia es buena, y en esta los personajes encajan bien, puede dar pie a que, no sólo guste la obra, sino que sus personajes también.
Otro aspecto del que peca el cómic americano en general, y Saga no es una excepción, es que sus autores no desperdician ocasión de lanzar mensajes a sus lectores sobre temas que a aquellos les preocupan. ¿Es esto bueno o malo? Opino que todo autor tiene el derecho a plasmar en su obra sus ideas, creencias, inquietudes, etc. Por poner un ejemplo, Vaughan plasma de una forma muy inteligente sus ideas sobre el multiculturalismo al mostrarnos una pareja de alienígenas, perteneciente cada uno a una raza enfrentada a la otra, que deciden obviar todo prejuicio y unirse para formar una familia. Sin embargo, el recordar en cada tomo al lector, por medio de sus personajes, tal o cual problema reflejo del mundo actual, como si sus lectores tuvieran que decidir por tomar uno u otra opción es, dar un paso más, y para mí, convertir el cómic americano en casi un panfleto.
Decir que Saga es obra única y exclusiva de Vaughan sería injusto, pues en su concepción participa la dibujante Fiona Staples. Y es que, el propio Vaughan, al ver los primeros dibujos que le encargó en una especie de bestiario del universo donde se desarrolla la historia, quedó tan impresionado por ellos, que le dio total libertad a la hora de diseñar personajes, edificios, naves y todo lo que ambienta dicho universo. Staples, que no sólo se encarga del dibujo, si no también de la rotulación y el color mediante los programas de ordenador Manga Studio y Photoshop respectivamente, usa una técnica curiosa: sólo rotula a los personajes y algunos objetos, mientras que los paisajes de fondo se crean en el momento de dar el color, dando una sensación etérea de cuento de hadas.
El mundo onírico obra de Fiona Staples
Pero aquí no acaba el trabajo de la dibujante en esta obra. Se usa su propia letra en la vida real para los textos de la narración en primera persona de Hazel. Así que, sobre el trabajo de esta artista canadiense puedo decir que, sólo por el dibujo, esta serie ya merece la pena.
Saga está publicada en nuestro país por la editorial Planeta Cómic. En vez de estar publicada en formato de grapa mensual, se trata de tomos en cartoné que recopilan 6 números USA, por lo que aquí salen con más espacio de tiempo entre un número y otro. Actualmente va por el número 8, pero como ya he mencionado, es de esperar que aún queden muchos más por publicar.
Una serie recomendada para aquellos lectores a los que les guste la Space-Opera y quieran algo diferente a Star Wars.
Título: Saga.
Editorial: Planeta Cómic.
Páginas: 152 páginas por tomo. Color.

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